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Jesús celebra la ultima cena este Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo; Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que debemos tener todos los fieles cuando decide lavarle los pies a sus discípulos.
En que se basa la celebración de este día y cuál es su importancia?
- La Última Cena
- El Lavatorio de los pies
- La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio.
- La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
Por la mañana, tiene lugar la llamada Misa Crismal, que es presidida por el Obispo diocesano y concelebrada por su presbiterio. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los demás óleos, que se emplearán en la administración de los principales sacramentos. Junto con ello, los sacerdotes renuevan las promesas realizadas el día de su ordenación. Los Santos Oficios del Jueves Santo se celebran en una misa vespertina en la tarde de dicho día al caer la tarde, a partir de la hora nona, (las tres de la tarde aproximadamente) que es la hora a la que termina el tiempo de Cuaresma. A partir de ahí comienza el Triduo Pascual, que durará desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección.
Al comienzo de la celebración, el sagrario debe presentarse vacío y con la puerta abierta. El altar mayor, donde se celebrará la Santa Misa, se adorna con cirios, manteles y sin flores hasta la Resurrección.

Oración del Huerto de Getsemaní

“Entonces llegó Jesús con ellos a una finca llamada Getsemaní, y dijo a los discípulos: Sentaos aquí mientras voy allá a orar”.

Jesús Ora

A Jesús se le hace presente todo el sufrimiento de la crucifixión. “Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú”(Mt). Jesús llama a su Padre, con acentos de hijo pequeño, le llama “Abba”(Mc) oración desconocida en otros labios. Él es el Hijo que cumple la voluntad amorosa del Padre. Entonces “Un ángel del cielo se le apareció para confortarle. Y entrando en agonía oraba con más fervor y su sudor vino a ser como gotas de sangre que caían sobre la tierra” (Lc). Todo el cuerpo está empapado en ese extraño sudor de sangre. La angustia del alma llega ser terror; pero no le vence, no desiste Jesús de su empeño de entregarse. Quiere la voluntad del Padre, que es la suya, no la del cuerpo que se resiste, lleno de pavor.
“Volvió junto a sus discípulos y los encontró dormidos; entonces dijo a Pedro: ¿Ni siquiera habéis sido capaces de velar una hora conmigo?” Es una queja para los que no han sabido estar a la altura de las circunstancias. Se excusan por el cansancio, pero es un sueño extraño, su causa es “la tristeza” (Lc), es como una evasión cuando los enemigos de Jesús bullen aquella noche sin ceder a sueños ni descansos. Pero de nuevo Jesús se rehace y se vuelca en aquellos que no saben, ni pueden, hacer más. Y les dice: “Velad y orad para no caer en tentación: pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil”(Mt). El sueño de los discípulos tiene también una causa infra natural; es el diablo, que envuelve en su tiniebla las mentes y los espíritus de todos. Jesús no lucha sólo contra su debilidad, sino contra el príncipe de las tinieblas que está desplegando todo su poder; y ellos, sus seguidores, sin oración no son nada. La oración será la fuerza para vencer cualquier dificultad; al mismo diablo con todo su extraño poder. Ya muy entrada la noche Cristo se retira durante un tiempo largo, y se repite la oración, la agonía que no puede superar a pesar del consuelo del ángel. Y “de nuevo se apartó por segunda vez y oró diciendo: Padre mío, si no es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se apartó una vez más, y oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras” (Mt). La insistencia es amor que no cede; es una verdadera pasión en el alma, y también en el cuerpo. Parece un desecho de los hombres, está humillado y parece derrotado; supera una y otra vez la tentación y la oración -vida de su vida- se hace más intensa.

La Eucaristía

Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.

Historia

El Jueves Santo Jesús cenó la Pascua con sus apóstoles o discípulos, siguiendo la tradición judía, ya que según ésta se debía de cenar un cordero puro y del año; con la sangre de éste se debía rociar la puerta en señal de purificación ya que si no se hacía así el ángel exterminador entraría a la casa y mataría al primogénito de esa familia (décima plaga), según lo relatado en el libro del éxodo.

La última cena

La cena constaba de ocho partes:

1. Encendido de las luces de la fiesta.
2. La bendición de la fiesta (Kiddush).
3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah).
4. Oración de acción de gracias por la salida de Egipto.
5. La solemne bendición de la comida.
6. La cena pascual.
7. Bebida de la tercera copa de vino.
8. Bendición final.

Lavatorio de los pies

El Evangelio es el momento del lavatorio de los pies a los discípulos, que adquiere un destacado simbolismo dentro de los oficios del día, ya que posteriormente, se realiza por el sacerdote lavando los pies a doce varones a modo de los doce apóstoles y en el que recuerda el gesto que realizara Jesús antes de la Última Cena con sus discípulos, efectuándose en esta ocasión entre la Homilía y el Ofertorio, omitiendo el Credo. Durante el lavatorio de los pies se entona un cántico relacionado con el Mandamiento Nuevo del Amor entregado por Jesucristo en esta noche santa, destacando frases del texto del discurso de Jesús en la última cena, recogido por el Evangelio de San Juan.
Durante la cena Jesús mojó el pan y antes de pasarlo dijo: El que reciba éste pan, me entregará…palabras seguidas por el siguiente mandato:
¨Lo que vas a hacer, hazlo pronto!
Este día culmina con el arresto de Jesús, después de ser entregado por Judas con un beso, que era el signo acordado con sus aprehensores, Judas vendió al maestro por 30 monedas de plata.
Fuente; vanguardiadelpueblo

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